viernes, 1 de diciembre de 2017

Lápiz de ojos khol (negro) - Yves Rocher

Cuando empecé a maquillarme de adolescente usé muchísimo Yves Rocher. Y no sé por qué, pues era mediocre: las bases eran grasa pura y no duraban nada puestas, las sombras-lápices-coloretes-labiales duraban puestos 5 minutos, las sombras y coloretes no pintaban apenas, las máscaras de pestañas casi no se notaban y desprendían motitas... Llegó un punto en el que decidí desterrar el pésimo maquillaje de esta marca. He seguido comprando en la tienda pero maquillaje muy raramente. En los últimos 10 años les habré comprado tres cosas, aparte de las que me hayan regalado. 

Sí puedo decir que han mejorado las formulaciones y en líneas generales el actual maquillaje de esta casa francesa no tiene nada que ver con la abominación que fabricaban hace 15 años, si bien sigue estando muuuuuy lejos de otras marcas. No exagero cuando digo que incluso Essence se la merienda. 

El último producto de maquillaje que he tenido de Yves Rocher, fue esta máscara de pestañas y porque me la regalaron. Dió muy buen resultado, aunque las he usado mejores. 

Recientemente caí con otro. Necesitaba una agenda para la universidad y casualmente me enviaron un tarjetón de Yves Rocher donde regalaban una (y una libreta grande para notas). La agenda está genial, así que para conseguirla decidí comprar cualquier chorradita muy barata. Escogí un lápiz de ojos para la universidad, y así reservar el eyeliner en gel para cuando me arreglo.


Y menos mal que compensó por la agenda, porque menuda BASURA de producto.

Es un lápiz de ojos khol; el lápiz básico de toda la vida. Mi color es el negro.

Para empezar, no es nada suave ni cremoso como esos lápices que literalmente deslizan sobre el párpado: es algo duro y no resulta cómodo maquillar con él, e incluso ha llegado a hacerme daño. Pincha. Lo siguiente es que deja un negro poco intenso que más bien parece gris oscuro. Entre la textura y la no menos penosa pigmentación, pinta FATAL. Y el colofón: puesto no dura NADA. Me lo aplico y las dos horas cuando salgo de clase y voy al baño, me miro al espejo y el lápiz está emborronado, "precioso".

Por suerte pensaba terminarlo enseguida, teniendo en cuenta que lo tenía que retocar varias veces y la mina se gastaba a velocidad terminal. Pero hablando en plata: antes que maquillarme con esta peste de lápiz prefiero llevar el ojo sin pintar. No lo aguantaba más, así que me deshice de él (ya tiene que ser MALO un cosmético para que yo lo compre y no lo termine).

Otro negativo aunque sin importancia, es que la tapa es transparente. Al igual que esas paletas de sombras con todo el estuche de plástico transparente en plan chinorri, no me gustan los lápices así: me dan imagen de cutres. Los prefiero con las tapas coloreadas. 

Marca de precio 5.10 euros, pero con los habituales descuentos de Yves Rocher se quedó en 2.55. De ambas formas: caro para lo que es. Esta porquería no vale ni medio céntimo. 

Después de esto, seguiré como siempre: va a costar que compre maquillaje Yves Rocher.

NOTA: 0 / 10