Skin Lights es un polvo de sol suave y sedoso, infusionado con tecnología Prisma Shine que promete "luminosidad multidimensional", profundidad y dimensión con sus pigmentos cristalinos, efectos de luz, reflejos suaves y bla bla. Les ha faltado añadir que nos pongamos unas gafas 3D.
Dejando de lado la publicidad dirigida a las más listas de la clase (como siempre en cosmética), se trata de un producto excelente. Aporta efecto bronceado sin ser demasiado brillante, pues busca lucir lo más fiel posible al color de la piel. Y es totalmente cierto, porque al menos en mi caso, el brillo resulta imperceptible. Hasta diría que se ve mate. Sí es luminoso, pero no tiene brillitos ni reflejos ni similar.
Mi tono es el 115 ("Sunkissed Beam"), un tostado perfecto y más en mi caso que ya soy morena de piel. Aunque justo por eso cualquier color de polvo bronceador me sienta bien, así que sorpresa o mérito ningunos. El resultado es intachable, da un color precioso, favorece muchísimo y la calidad es 10, como suele ser habitual en el maquillaje Revlon.
Lo único, estéticamente no me emocionan estos envases transparentes. Suma que con el tiempo las letras y la pintura dorada se irán borrando y al final quedará un estuche algo cutrillo. Nada que ver con el aspecto visual de mis Terracotta de Guerlain, aunque claro: esos costaron 43 euros.
Su precio de normal ronda los 10-12 euros, pero lo encontré liquidado en Primor por ¡¡1.99!!. Chollazo y me quedo corta.
NOTA: 9 / 10