Hace 10 años comenté este champú. Por aquel entonces la fórmula tenía siliconas, pero cómo no, la moda borrega le acabó afectando y finalmente se las quitaron.
Lo compré hace unos meses porque echaba de menos su fragancia, aunque no me hizo gracia que ahora no lleve silicona (este asunto lo he mencionado mil veces, así que no me enrollo). Es el tamaño grande de 600 ml y costó sobre 6 euros en Amazon.
Por fortuna, me sigue gustando y es de esos champús sin siliconas que me funcionan como si las tuvieran. Prefiero infinitamente productos capilares "con", pero si alguno no las lleva y me funciona igual de bien, pues genial. Es el caso de este champú.
El olor es como lo recordaba. Una fantasía lo bien que huele, tan suave, tierno y relajante. Sí ha cambiado (además de las siliconas) el diseño del envase: el antiguo era más bonito.
No le pongo el 10 por haberse sumado al carro "eco" de las narices, pero por lo demás, en la gama de supermercado sigue siendo uno de mis champús favoritos. Me gusta lo suave que es y lo bien que deja el pelo, y sobre todo, su encantadora fragancia. Para más detalles consultar mi reseña de la versión antigua.
NOTA: 9 / 10
Versión que compraba hace años, cuando aún no llevaba el dichoso "sin siliconas"


