martes, 2 de enero de 2018

Por qué NO volveré a comprar en KIKO, Essence y similares


En esta primera entrada del año expongo mi propósito estrella en belleza para 2018 y siempre: desde ya, dejo de comprar maquillaje de marcas low-cost / gama baja.

Seguiré con las marcas medias que llevo usando desde adolescente y que me van genial como Maybelline, L´Oreal, Max Factor, Bourjois, Rimmel London, etc. Sin ser caras ya me resultan de calidad muy superior a Essence, KIKO y similares. Y siempre que a mi bolsillo le sea posible, a partir de ya quiero ir adquiriendo mi maquillaje en firmas como Urban Decay, Dior, Bobbi Brown, NARS, MAC, Benefit, Too Faced, Estée Lauder... Ya les compraba, pero de forma muy muy ocasional.

Marcas que abandono para siempre: KIKO, Essence, Catrice, Sleek, I Heart MakeUp, Deliplus, MakeUp Revolution, Myrurgia, Sleek, etc. Con los años algunas se han subido a la parra y ya tienen precios casi de MAC: que una marca de categoría baja y tan mediocre como KIKO saque polvos y brochas a 20 y 25 euros, coloretes a 17 y labiales a 12, no sé cómo no se les cae la cara de vergüenza. O Deliplus: siendo marca blanca de supermercado y que sus barras de labios y sombras de ojos ya cuesten lo mismo que las de Maybelline o Rimmel London. Que timen a su madre. Luego tenemos casos como Essence, que sí: baratísima, pero por ejemplo sus labiales y glosses me duraban 5 segundos en los labios.

Aparte de que prefiero otras marcas y que ya digo que varias "low-cost" actualmente solo tienen de low-cost el nombre, a partir de ahora quiero ser más selectiva y comprar menos maquillaje pero de máxima calidad. Últimamente me he hecho con algunos productos caros y viendo sus resultados pienso que merece totalmente la pena. Hace nada realicé limpieza masiva de mi maquillaje y ahora tengo cuatro cosas pero bien seleccionadas: mil veces mejor que cuando tenía montones de productos de marca "la pava" y acababa tirando la mayoría.

Y no olvidemos que para las devotas del maquillaje como yo (en productos faciales o capilares soy más pasota, pero con el maquillaje tengo una fijación muy gorda), éste supone un ritual de sensaciones que comienza desde que lo pruebas y adquieres en la tienda hasta que abres el envase cada vez que vas a usarlo, y como sucede con cualquier hobby: si algo te apasiona, siempre preferirás lo mejor que te pueda ofrecer. Yo lo siento pero me hace infinita más ilusión maquillarme con mis iluminadores de NARS que con los horribles que tuve de KIKO, o usar mis glosses de Fenty Beauty a uno de Deliplus. O ahora cuando me maquillo las cejas con el espectacular Beautiful Color Brow Shaper de Elizabeth Arden a cuando lo hacía con el lápiz de Essence: vale que el primero cuesta 24 euros y el segundo apenas pasa del euro, pero me está compensando de pleno y encima es un producto que me va a durar varios años.

Pese a que suene contradictorio, he comprobado que adquirir maquillaje más caro al final sale barato. Mi colorete y mi sombra de MAC tendrán ya 7-8 añazos y pintan como el primer día y todavía les queda mucha cantidad: en su día me dolieron los 22 y 17 euros, pero es que los he aprovechado infinitamente más que todos esos coloretes de 3 euros que fueron a la basura. O sombras que también han acabado en el contenedor mientras que mi paleta Naked 3 de Urban Decay ronda los 5 años y la uso muchísimo y la miras y parece nueva: 48 euros mejor amortizados imposible. O el Multiple de NARS, que fueron 44 eurazos pero aparte de producto extraordinario me duró 5 años (y por eso lo he vuelto a comprar). O mi nuevo colorete de Dior, que me tiene enamoradísima y costó casi 40 euros, pero lo mismo: me va a durar mínimo 5 años. Y así con todo.

Por eso me hacen gracia esas blogueras y youtubers que dicen que pasan de las firmas caras porque son una "ruina", mientras tienen cajones a reventar de productos baratísimos y casi todas las semanas -yo compro maquillaje cada X meses- arrasan las estanterías de maquillaje low-cost (aún me duele el corazón de cuando leí que una se había gastado más de 100 euros una tarde comprando mil cosas en KIKO: yo con ese dinero prefiero adquirir tres o cuatro de firmas mejores). Si lo calculas, ellas gastan mucho más dinero. Es lo que pasa cuando solo se prima la cantidad y acumular y tener muchísimo, que tener poco y mejor.

Y no menos importante: la calidad. He tenido alguna decepción con productos de maquillaje más caros, pero habrán sido cuatro en 15 años (y tres porque elegí mal el color). Mientras que con los baratísimos, comparativamente el número de disgustos ejem ejem. La realidad es que las firmas de gama alta poseen una calidad muy superior. Varias fanáticas del low-cost enarbolan la gloriosa teoría de que son "malas" (impagable leer que Deliplus y Elf son mejores que MAC y Chanel: desde luego quien no se consuela es porque no quiere) y que inflan los precios por la publicidad, prestigio del nombre y envases lujosos... y esto último es cierto. Pero también invierten en mejores formulaciones, y cualquiera que entienda de verdad de maquillaje y compare en su rostro el resultado de un producto de Bobbi Brown con uno de KIKO, verá la diferencia.

No hace falta aclarar que toda mujer que tenga habilidad infinita maquillando, con productos muy baratos conseguirá mejores resultados que la que usa cosméticos caros y tiene poca o nula técnica. Pero partiendo del punto de quien se maquilla genial, la diferencia entre usar unos y otros se nota. Aparte, hay que mirar factores como no echarse cualquier cosa en la cara, o que a las 8 horas de llevar el maquillaje éste siga intacto.


No niego que marcas muy económicas tienen productos estupendos, y reitero que voy a seguir comprando maquillaje en marcas asequibles como Maybelline, L´Oreal, etc. Pero si tengo que elegir, a partir de ahora lo tengo claro: prefiero comprar en un año tres productos más caros y que use sin parar, a treinta low-cost y que la mayoría acaben con telarañas o en la basura.