domingo, 13 de septiembre de 2015

Maybelline New York: mi historia de amor


Si tuviera que elegir una marca de maquillaje que ha sido clave en mi vida, probablemente sería Maybelline New York. 

Empecé a utilizar sus productos sobre los 20 años. Ya me maquillaba antes pero nada especial: usaba máscara de pestañas, labial y poco más. Fue sobre los 20 cuando me empecé a interesar de verdad por el maquillaje; por productos, marcas y técnicas. Y Maybelline fue la firma con la que más me introduje, junto con Yves Rocher y Oriflame.

Como la mayoría de adolescentes de aquella época, en bases me estrené con el legendario (y horroroso) "Maquillaje Joven" de Margaret Astor, pero como si no contara. Por tanto, mi primera base de maquillaje fue la Express MakeUp de Maybelline. Me encantaba su formato en barra y su gran poder matificante: quedaba preciooooosa y repetí varias veces. Menuda pena cuando la retiraron.


Como esa me gustó tanto, en los años siguientes utilicé varias bases de Maybelline y jamás me defraudó ninguna: la fabulosa Wonder Finish, la todavía más fabulosa Superstay Seda que se aplicaba en dos pasos, la Pure MakeUp... y la que fue mi base preferida en mis años mozos y con la que perdí la cuenta de tantas veces que la compré: Dream Matte Mousse. También he utilizado polvos de la marca, como el excelente Dream Matte Powder o el Superstay. En coloretes siempre profesaré amor eterno a su Dream Mousse Blush, así como al genial bronceador Dream Mousse Bronzer. Como puede verse, fui fanática de los productos Maybelline en formato mousse.

Respecto a los ojos, las máscaras de pestañas de Maybelline están consideradas de lo mejorcito, y con razón. He tenido varias: la excepcional Volume Express con la que repetí varias veces, la Colossal, la Great Lash, la XXL...
En delineadores: tremendo como ya comenté el eyeliner en gel de esta marca. Y sombras de ojos he tenido varias tanto individuales como en paletas (recuerdo un dúo de sombras azules preciosas y que me ponía casi siempre que salía de fiesta). Aparte de las tradicionales en polvo, también tuve sombras en mousse y en lápiz. Y mis primeras sombras en crema fueron de Maybelline, concretamente los tarritos Color Delights.

Por último, los labios. Actualmente tengo dos perfiladores de la gama Moisture Extreme: excelentes. He tenido infinidad de barras y brillos de Maybelline en las gamas Water Shine, Water Shine Diamonds, Water Shine Gloss, Moisture Extreme, Water Fusion, Superstay, Superstay 14h.....

Los esmaltes de uñas de Maybelline también me gustan mucho. Me encantan los Color Show y los Colorama. De los segundos siempre recordaré el esmalte en el tono "Jelly Bean": un azul turquesa increíble. 


Raro es el producto Maybelline que me ha decepcionado en casi 15 años, habiéndome resultado la inmensa mayoría buenísimos. Debido a esa trayectoria y a que fue con ella con la que me adentré en el maquillaje, siempre le guardaré un inmenso cariño. Para colmo, no es una marca de precios prohibitivos.

Por supuesto: son tantos años, que seguro que he olvidado mencionar productos.

Y por si fuera poco con lo mucho que me ha gustado siempre esta marca, hace años me tocó en un sorteo un lote con varios productos. Cuando me llegó a casa, abrí el paquete y vi todos esos cosméticos casi toco el sol, del bote de alegría que pegué.

Otra cosa que agradezco a Maybelline es que gracias a sus anuncios conocí a mi modelo favorita: Adriana Lima. Sé que no juega en la liga de Gisele Bundchen o Stephanie Seymour, siendo una modelo de inferior categoría a la que no sacas de los catálogos de bikinis y lencería, pero en términos de físico es la modelo y la mujer más guapa que he visto jamás.


A modo de anécdota relacionada con mi fanatismo hacia los cómics, en los años 80 la preciosa Lynda Carter (Wonder Woman) anunció productos de Maybelline.